5.19.2005

Bs As

Una servilleta de papel puede ser lienzo del mejor de los artistas. No es éste el caso, pero dejemos que la birome diga lo que tenga que decir. Es mejor liberar las palabras que dejarlas tras la reja de la timidez o la introversión.
Pensemos en nuestra ciudad, una gran mancha de indiferencia a orillas de un testigo mudo que sufre como cualquier otro, que no puede mantenerse indiferente pues él y ella son uno, o al menos ninguno de los dos sería lo que es sin el otro. Tremenda simbiosis, el testigo la padece, la ciudad, una vez más, es indiferente.
Hasta que punto se puede no sufrir al sangrar? Claro, no importa. La sangre de unos es el alimento de otros, y cuando el sufrimiento es moneda de cambio ésta economía de la crueldad, manejada por falsos reyes y aplaudida por ciegos vasallos, es la maquinaria para destruir sueños, anhelos y realidades.
Aquel testigo que se despierta en las noches por el frío y el hambre y se horroriza por los recuerdos, penas insondables que duran lo que las vidas de muchos hombres y que ya no pueden mitigarse, nos refleja como somos, grises, oscuros, turbios. A veces un rayo de sol o una mirada enamorada nos hace brillar, pero nadie escapa más que por instantes de su propia e inevitable conciencia de hombre gris.
El testigo mira y calla, esa es su verdad. No ayuda ni al tirano ni al esclavo ni al que se rebela ante ese orden. Solo está ahí, expectante y melancólico. Pero mirándolo a los ojos su alma nos cantará canciones tristes, que serán sinceros retratos de la ciudad a la que mira. Una ciudad forjada con la matanza nativa, edificada sobre sueños perdidos, iluminada por espíritus inolvidables, oscurecida por tormentas de injusticia y sinrazón; una ciudad que vive casi por inercia, ciega para ver el precipicio, sorda a los gritos desesperados que aturden y advierten, y muda a su gran testigo, que permanece atónito sin comprender siquiera su propio nombre. Siento que la ciudad intenta hablar, no hay palabras pero tal vez haya diálogo. El testigo se hizo lluvia, le moja la cara y le empaña la vista, la ciudad por un rato será esa chica triste que busca el abrazo que la proteja. Mi Buenos Aires querido vive y a la vez muere, pero con la lluvia sobre ella todo se ve como detenido, como infinito, hermoso.

Estaba en el buffet de la Facultad esta tarde y me salió eso. Escrito en una servilleta de papel con manchas de café... Me gusta esta ciudad cuando llueve. Aunque ahí arriba no se note mucho...

7 Comments:

Blogger J* said...

hola
estoy en la lista de arbol...

parece un post sincero y x momentos dificl de entender (para mi)... pero facil de percibir.
saludos...
mi blog es www.psikotika.blogspot.com
x las dudas...

mayo 19, 2005 4:32 p. m.  
Blogger J* said...

o www.loimaginario.blogspot.com
(?)

mayo 19, 2005 4:38 p. m.  
Blogger J* said...

perdon
es www.lo-imaginario.blogspot.com

je

mayo 19, 2005 4:44 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Hola!
Sos un Linkillo cualquiera! jaja
Te mando un beso
Nos vemos!

mayo 21, 2005 5:14 p. m.  
Blogger H.G. said...

Muchas gracias por visitar mi blog!

Me ha gustado mucho tu estilo para escribir y por eso me tomé la libertad de agregar un link a tu blog desde el mío, así puedo llegar hasta acá con sólo hacer un click.

Nos estamos escribiendo!

mayo 21, 2005 5:20 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Buena crónica de nuestra ciudad.
Me acordé del tema de Calamaro No tan Buenos Aires.

Besos,
La 99

mayo 26, 2005 10:32 p. m.  
Blogger |~«[TØFÅ®]»~| said...

Vamos por partes.
Polaka: ya andaré por tus blogs. Gracias por el comment.
Virgi: No me compares con ese, que es un pelele. Aparecé más seguido, hobbit puanesco!
H.G.: Un honor que pongas un link hacia aquí en tu blog. Chas gracias! Nos estaremos leyendo, paseo seguido por tu blog, me gustó.
La 99: No se si te conozco o no, pero no importa, me alegro qye te haya gustado. El tema de Calamaro no lo conzco, pero intentaré escucharlo a la brevedad.

mayo 27, 2005 1:41 a. m.  

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