6.01.2005

Ella y El Tiempo

Aquella mujer está mirando el tiempo, como siempre lo hace. Sin saber la causa, sin encontrar un motivo, pero convencida de que ella podría controlarlo si quisiese. Sabe además que ni siquiera el tiempo posee poder suficiente como para dominar su vida, su porvenir, o finalmente, decidir su muerte. Ella siempre será ella como lo es en este momento, sentada y tranquila, poderosa y eterna. Pasará el otoño y sus hojas huérfanas, pasará el pálido invierno y la sonriente primavera, llegará el verano; arriba amarillo y cielo, abajo ella sentada mirando el tiempo. Así una y otra vez, y todo igual. El mismo pelo cayendo sobre sus hombros; las mismas manos una sobre la otra, puras como si nunca hubiesen sido usadas; su mirada perdida entre el ayer y el mañana; su sonrisa fina estampa de una belleza que no se entiende ni se olvida.
Tal es su poder que estando ahí sentada mirando el tiempo está también en todos, está en mi mente y en la tuya. Inquieta su silencio, después de tanto observar debe tener mucho para decir. Quizá se burla de nosotros, que nos creemos tan fuertes cuando en realidad somos un simple suspiro de su boca, de esa boca que sonríe eternamente ahí sentada, en mi y en vos.
Esos labios esconden detrás de su sonrisa una soledad de colores, de oleos que la pintan y la encierran a la vez; es testigo de la historia, la muerte y la vida pasan a su lado sin dirigirle la mirada.
Comienza a comprender lo que ve, lo que ella nunca tendrá. Si el dolor no flota hecho lágrima en su mejilla es porque su orgullo le impide mostrar que siendo tan poderosa como es, el tiempo no pudo hacerla arrodillar pero sí consiguió contenerla en un instante. Y así la dejó, sentada mirando el tiempo, para toda la eternidad hecha extraña testigo, en el Louvre o el museo que le toque en suerte cuando alguna guerra destruya ese...


//Comenzó como otra cosa, pero después lo fui relacionando con ella, La Gioconda. Tal vez influenciado por eso de escribir lo que una imagen te lleva a la mente...
Aclaro que recién después de escribirlo lo relacioné con El Código Da Vinci (el otro día vi el avance de la película. Que asco...), así que comentarios al respecto abstenerse. Para eso vayan a http:\\codigopedorrodavinci.blogspot.com
Y ya que estoy con Leonardo Da Vinci, el otro día no se en que canal (creo que Discovery) enganché un programa de unos tipos que intentaban construir los inventos de Leonardo tal y como él los pensó, tratando de modificar nada o lo menos posible... Muy bueno.//




4 Comments:

Blogger Il Estatore said...

Hola, he llegado hasta aquí pq vi un comentario tuyo en el blog de Hoper y tal y cual y me dió por marujear (ahora no sé si esta expresión es global o sólo española?...). El caso es q me ha gustado mucho, pa q negarlo... q envidia cochina me ha entrado de como escribes, muchacho... En fin, te seguiré leyendo de vez en cuando desde el otro lado del atlántico. Salu2!

junio 03, 2005 8:17 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Sin duda tu escrito le da otro signaficado y completa el momento de aquellos que vimos el cuadro alguna vez detrás de los cristales que lo protegen.

Besos

junio 05, 2005 12:26 p. m.  
Blogger H.G. said...

La verdad es que, intencionalmente o no, sí se relaciona lo que escribiste con La Gioconda.
Muy buen post!
Saludos!

junio 07, 2005 7:03 p. m.  
Blogger Lucía Foos said...

Este, Gus, me gustó mucho. No puedo evitar verte escribiendo cada vez que leo algo tuyo, no me puedo olvidar que sos vos... así que siempre tené eso presente cuando te haga un comentario.

Un beso :)

junio 13, 2005 11:44 p. m.  

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