Una muchacha y una guitarra
Una tarde en la que una llovizna intermitente no terminaba de mojar las calles que ella caminaba, al bajar al subte lo vio. Él tocaba su guitarra con despreocupación, pero no porque no tuviera preocupaciones sino porque aún sabía disfrutar de su guitarra a pesar de lo demás.
Ella se detuvo a oírlo, le maravillaba de él aquello que ella no tenía, o que no sabía que tenía. Se miraron. Se gustaron. El músico cambio de profesión por unos instantes, todo hombre que se precie debe saber regalarle un poco de poesía a la mujer que quiere, y él lo sabía. El poeta se paró, la miró y dijo con humildad y pasión:
“quiero estar en tu abrazo,
y reflejarme en tu mirada.
Quiero oírte decir mi nombre
en un suspiro de tu alma”
Ella sonrió; la sonrisa lo besó; el beso los unió. Ese instante de magia inesperada detuvo el tiempo; todo fue sensaciones y sentimientos, ríos que se desataron y que será difícil controlar. Soñó que era feliz junto a él, soñó que soñaba que era triste y que luego se despertaba a su lado; las ilusiones pueden ser crueles cuando no son más que ilusiones. Cuando el beso terminó, además de dejar ansias de más dejó también inseguridades y temores. No fue un beso cualquiera, no fue entre dos personas cualquiera. Ella lo supo y no quiso continuar. Lloró mientras se alejaba de esa boca que le dio felicidad. Se miraron nuevamente, ella los ojos mojados, él los suyos perplejos. Le acarició el rostro, como preguntándole que le pasaba; pero esos labios de mujer permanecieron sellados, enmudecidos por el dolor. El poeta sufrió como si esas lágrimas fueran su culpa, y lloró por dentro. No solo el dolor de ella lo lastimaba, también tenía su propio dolor. Él nunca le había dicho una poesía tan inspiradamente a una mujer, ni nunca había besado a alguien sin mediar palabra como si sus miradas ya hubiesen dicho todo lo que había que decir. Alguien podría decir que el destino no los quería unidos, pero eso al que quiere estar con la otra persona no le importa. La mujer habría querido escapar corriendo de ahí pero no pudo, quizá porque en su interior deseaba enormemente a ese tipo que le hizo sentir tantas cosas en tan poco tiempo.
Titubeó al verla llorar, pues no sabía si sus canciones podrían contenerlas. Dudó de si mismo y se sintió un inútil, pero su corazón lo volvió a vestir con la verdad. Él sabía que ese beso fue real, ni siquiera su imaginación podría haber creado algo tan hermoso, y confiaba en que sabría como detenerla a su lado. Si tan sólo lo dejara cantarle otra canción, eso era todo lo que él necesitaba. Es tan difícil dejarse llevar cuando la vida no muestra más que caminos peligrosos con destinos inciertos, tal vez es tan duro caminarlos como lo es quedarse parado y mirarlos, en lo que se diferencian es que transitándolos se gana, incluso perdiendo estarás ganando cosas que quedándose parado nunca llegaras a tener. El poeta, un alma que caminó toda su vida, no pensaba nunca en detenerse; la mujer, un alma que también caminó toda su vida, estaba cansada de hacerlo y tropezó. Él le tendió la mano para ayudarla a levantarse y seguir, ella lo miró y entendió lo que es comenzar a conocer un camino nuevo, un camino que se descubre con cada paso. El poeta no quería ni lunas ni estrellas, sólo la quería a ella. Ella lo quería a él. A veces las cosas pueden decirse tan simplemente...
Una pequeña historia que apareció al sentarme delante el teclado. Tengo muy abandonado el blog, lo se. Sucede que no quiero poner cualquier cosa, sino sólo lo que valga la pena se posteado. Y además en la facultad se viene la época de exámenes, de cierre de cuatrimestres y tengo mucho que hacer. Hay que tener paciencia, lo importante es que tengo muy presente este lugar, y tengo ganas de darle mucha más bola, así que es sólo cuestión de tiempo.
Por último, les recomiendo muchísimo la última película de Woody Allen “Melinda Melinda”. Es sencillamente maravillosa, encantadora. Me gustó mucho. :-)
Ella se detuvo a oírlo, le maravillaba de él aquello que ella no tenía, o que no sabía que tenía. Se miraron. Se gustaron. El músico cambio de profesión por unos instantes, todo hombre que se precie debe saber regalarle un poco de poesía a la mujer que quiere, y él lo sabía. El poeta se paró, la miró y dijo con humildad y pasión:
“quiero estar en tu abrazo,
y reflejarme en tu mirada.
Quiero oírte decir mi nombre
en un suspiro de tu alma”
Ella sonrió; la sonrisa lo besó; el beso los unió. Ese instante de magia inesperada detuvo el tiempo; todo fue sensaciones y sentimientos, ríos que se desataron y que será difícil controlar. Soñó que era feliz junto a él, soñó que soñaba que era triste y que luego se despertaba a su lado; las ilusiones pueden ser crueles cuando no son más que ilusiones. Cuando el beso terminó, además de dejar ansias de más dejó también inseguridades y temores. No fue un beso cualquiera, no fue entre dos personas cualquiera. Ella lo supo y no quiso continuar. Lloró mientras se alejaba de esa boca que le dio felicidad. Se miraron nuevamente, ella los ojos mojados, él los suyos perplejos. Le acarició el rostro, como preguntándole que le pasaba; pero esos labios de mujer permanecieron sellados, enmudecidos por el dolor. El poeta sufrió como si esas lágrimas fueran su culpa, y lloró por dentro. No solo el dolor de ella lo lastimaba, también tenía su propio dolor. Él nunca le había dicho una poesía tan inspiradamente a una mujer, ni nunca había besado a alguien sin mediar palabra como si sus miradas ya hubiesen dicho todo lo que había que decir. Alguien podría decir que el destino no los quería unidos, pero eso al que quiere estar con la otra persona no le importa. La mujer habría querido escapar corriendo de ahí pero no pudo, quizá porque en su interior deseaba enormemente a ese tipo que le hizo sentir tantas cosas en tan poco tiempo.
Titubeó al verla llorar, pues no sabía si sus canciones podrían contenerlas. Dudó de si mismo y se sintió un inútil, pero su corazón lo volvió a vestir con la verdad. Él sabía que ese beso fue real, ni siquiera su imaginación podría haber creado algo tan hermoso, y confiaba en que sabría como detenerla a su lado. Si tan sólo lo dejara cantarle otra canción, eso era todo lo que él necesitaba. Es tan difícil dejarse llevar cuando la vida no muestra más que caminos peligrosos con destinos inciertos, tal vez es tan duro caminarlos como lo es quedarse parado y mirarlos, en lo que se diferencian es que transitándolos se gana, incluso perdiendo estarás ganando cosas que quedándose parado nunca llegaras a tener. El poeta, un alma que caminó toda su vida, no pensaba nunca en detenerse; la mujer, un alma que también caminó toda su vida, estaba cansada de hacerlo y tropezó. Él le tendió la mano para ayudarla a levantarse y seguir, ella lo miró y entendió lo que es comenzar a conocer un camino nuevo, un camino que se descubre con cada paso. El poeta no quería ni lunas ni estrellas, sólo la quería a ella. Ella lo quería a él. A veces las cosas pueden decirse tan simplemente...
Una pequeña historia que apareció al sentarme delante el teclado. Tengo muy abandonado el blog, lo se. Sucede que no quiero poner cualquier cosa, sino sólo lo que valga la pena se posteado. Y además en la facultad se viene la época de exámenes, de cierre de cuatrimestres y tengo mucho que hacer. Hay que tener paciencia, lo importante es que tengo muy presente este lugar, y tengo ganas de darle mucha más bola, así que es sólo cuestión de tiempo.
Por último, les recomiendo muchísimo la última película de Woody Allen “Melinda Melinda”. Es sencillamente maravillosa, encantadora. Me gustó mucho. :-)
Saludos.


9 Comments:
Siempre sueño con ese poeta urbano que me arranca del aburrimiento.
En tu historia hay algo mío. Gracias por eso.
Besos
Una amiga me dijo que era un poco cursi esa historia. No se, a mi no me parece. Yo creo que el amor de por sí es cursi; pero que hay formas y formas de plasmarlo en un escrito.
Pero bueno, el amor es muchas cosas, pero eso daría para varios post más asi que no me explayo. jeje
A mí me gustó, más que nada la forma de expresarte, más allá de la historia en sí. Escribís re poético, muy lindo!
hermosa historia. y ademas hermosamente contada.
saludos.
me emocione un poco.
Hola Gus. Ya ves, leo tu blog... sos medio injusto...
Me gusta tu escritura y lo sabés. Esta historia no en particular, pero a lo largo de estos años vi mejorar tus escritos y me pone muy contenta.
Seguí así :) Saludos.
No pude evitar la sorpresa al confirmar que efectivamente la Florcita del comment anterior es nada más y nada menos que Florencia Pollak. Sorpresa por saber que sos asidua visitante de mi blog(por lo que te felicito); sorpresa por las flores que me tiras (y que agradesco); pero sobre todo sorpresa porque según tenía entendido vos me detestabas... Me pregunto que habrá pasado en todo este tiempo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Tu forma de escribir es muy buena, me gusta... y aunque lo que dices en tu escrito es medio injusto... pienso q es cierto... asi es el amor...
<< Tytania >>
Bonjour, loefimero.blogspot.com!
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